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LA REPRESENTACION SOCIAL SIGUE UBICANDOLO EN LA PRACTICA CLINICA
Fundación mítica del psicólogo porteño
Por Diego Zerba *
Una encuesta efectuada por un equipo de investigación de UBACyT sobre alumnos que cursan la materia Psicología, del Ciclo Básico Común (UBA), mostró que la representación social dominante sobre el quehacer del psicólogo se mantiene referida al campo de la clínica: sobre 431 respuestas, el 53,2 por ciento lo asoció así.
En un tiempo en el que las tradiciones vacilan y nuestro sistema de salud se encuentra en una severa crisis, puede llamar la atención que el interés de los jóvenes que se acercan a la psicología no se haya desplazado, por ejemplo, a la problemática de la empresa. Pensamos que la tradición conserva potencia porque tiene su soporte estructural en un mito. Si la relación entre psicología y clínica parte de la exclusión de toda terapéutica basada en la administración de medicamentos, estamos en presencia del mito fundacional de la cura, indicado por Claude Lévi-Strauss, sostenido en la eficacia de la palabra.
Lévi-Strauss destaca que la cura individual no es lo más importante en estos casos. Lo importante es el valor que ésta tiene para el grupo en función de devolverle su cohesión mental, cuestionada por el pasaje del enfermo de un estado normal a un estado patológico. En ese sentido resulta indispensable tener presente esta otra tradición: la población de los estudiantes de psicología y los propios psicólogos constituyen la principal fuente de derivaciones en la psicología clínica. Esto obedece al modo como nace y se desarrolla la Carrera de Psicología en la UBA.
La carrera se creó en 1957 en la Facultad de Filosofía y Letras sobre la base del viejo profesorado. El proyecto estaba dirigido a la formación de profesionales con un perfil técnico orientado hacia la empresa, en una época en que la ideología del desarrollo dominaba en el estado. Sin embargo, sus profesores provinieron, mayoritariamente, de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Su posición (amparada por la legislación vigente) la reflejaba José Bleger cuando decía que los psicólogos tenían que analizarse pero no aspirar a ser psicoanalistas. (Pocos años antes esa institución había limitado el ingreso de los que no tuvieran título de médico.) Sin embargo, desde el inicio, los psicólogos se orientaron hacia la clínica, asociada desde entonces con el psicoanálisis. Aquella situación varía a fines de la década del sesenta por dos motivos: la radicalización política de la intelectualidad y el comienzo de la enseñanza de la obra de Jacques Lacan.
Las dos escisiones producidas en la APA en nombre del freudo-marxismo, que dieron lugar a los grupos Plataforma y Documento, debilitaron el control que ella ejercía sobre la práctica del psicoanálisis, tanto en el plano institucional como en el plano doctrinario.Tuvo que discutir con sus disidentes las razones por las cuales durante varias décadas se había adjudicado el control de la práctica del psicoanálisis. Y lo peor para la APA es que tuvo que hacerlo en el terreno más duro para ella: el discurso político. Peor, por la gran potencia que tenía aquel discurso por entonces y la falta de recursos teóricos que tradicionalmente ha tenido el psicoanálisis en ese sentido.
La enseñanza de la obra de Lacan, que inició Oscar Masotta, también hizo variar la situación. El aforismo lacaniano: “El analista se autoriza de sí mismo” dio la estocada decisiva al control institucional ejercido por la APA. El movimiento lacaniano ingresó a la Carrera de Psicología en el primer cuatrimestre del año 1974, con la Cátedra de Psicopatología de Jorge Fukelman. Fueron los últimos meses en los que dominaba la radicalización política en la UBA. En 1980, la dictadura militar dictó una ley de incumbencias en la que el ejercicio de la clínica para el psicólogo quedaba reducido al de “auxiliar del psiquiatra”. No obstante, los psicólogos e incluso algunos que no eran ni psicólogos ni médicos continuaron la práctica clínica. Por su parte las dos instituciones en las que, por entonces, se había dividido el movimiento lacaniano –la Escuela Freudiana de Buenos Aires, EFBA, y la Escuela Freudiana Argentina, EFA– no se pronunciaron al respecto en nombre del aforismo mencionado.
Con la recuperación de las instituciones democráticas en 1984, el movimiento lacaniano toma posiciones dominantes en la flamante Facultad de Psicología. El psicólogo es habilitado por una nueva legislación a un ejercicio profesional pleno en el campo de la clínica, haciéndolo ingresar incluso en la carrera hospitalaria. De tal forma, es el Estado quien pasa a regular su práctica y las instituciones psicoanalíticas se apartan del debate sobre regulación de la práctica clínica.
* Docente en la Universidad de Buenos Aires. Participa en la investigación “Representación del quehacer profesional del psicólogo en estudiantes ingresantes a la Carrera de Psicología de la UBA”, dirigida por Héctor Scaglia. Texto extractado del trabajo “Psicología y clínica en Buenos Aires”.
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